
El pasado domingo 5 de octubre, el alma de Soul Hunter México volvió a recorrer carretera bajo un cielo nublado, con rumbo al imponente Bosque del Ajusco, uno de los tesoros naturales más hermosos de la Ciudad de México.

La cita fue puntual: 8:00 am en el Coyote de Nezahualcóyotl, ese punto de encuentro tan conocido para los motociclistas de la CDMX. A las 9:00 am, con todos los hermanos reunidos, partimos con rumbo a Ciudad Universitaria, donde nos esperaba el Presidente del Capítulo de Chalco. No había tiempo que perder: el camino nos llamaba, y el deber de hermandad nos exigía no hacerlo esperar.


Tras encontrarnos en el emblemático estadio universitario, emprendimos el ascenso hacia la montaña. El tráfico citadino, siempre presente, dio paso poco a poco a paisajes verdes, aire fresco y carreteras abiertas. Fue ahí, entre curvas y viento, donde comenzó lo verdaderamente especial.


Durante el trayecto, hicimos algunas paradas: para capturar momentos con la cámara, para ajustar el equipo… y también para ayudar. Encontramos a un motociclista ajeno a nuestro club que había quedado varado. Sin dudarlo, le brindamos apoyo. Porque para nosotros, el respeto y la solidaridad sobre dos ruedas no tienen bandera, solo corazón.
Antes de llegar al bosque, hicimos una pausa para desayunar. Un caldo caliente, unos tacos humeantes y un café de olla que supo a gloria, especialmente con el frío que ya se colaba entre los árboles. Ese momento, sencillo y auténtico, fue el alma del viaje: comida, risas y compañerismo.



Luego vino lo más intenso: el último tramo de terracería. Nuestras motos —no todas preparadas para el barro— resbalaban, luchaban… y avanzaban. Cruzar un pequeño río fue toda una odisea para algunos, pero también una de las partes más divertidas. Las caídas, los empujones, las bromas… todo formó parte de una historia que, con el tiempo, será contada con orgullo.

Al llegar al destino final, nos rodeó el silencio del bosque… roto rápidamente por nuestras voces, nuestros tragos bien merecidos y esa hermandad que solo Soul Hunter México sabe construir. Risas, anécdotas, tonterías inolvidables… todo quedó grabado en ese instante.





El regreso fue más tranquilo. Nos despedimos en un punto intermedio, cada quien rumbo a casa, con el cuerpo cansado… pero el alma llena.
Esta rodada fue organizada por Filósofo, miembro del Capítulo de Chalco, quien una vez más demostró que detrás de una buena ruta hay pasión, planificación y amor por el camino.
🪖 Soul Hunter México – Donde el acero encuentra al alma.
